Del tingo al tango...

Mi cumpleaños fue el 11 y sigo festejando! Si en los pueblos festejan por varios días, yo por qué no habría de hacerlo?
Ese día desayuné con mis madres en uno de mis sitios favoritos y por la noche me escapé a echar chelita, cantar y bailar con un grandioso grupo de señores twitteros con los que se tiene la fiesta garantizada.
Un día después tuve una cena más tranquilita con uno de mis mejores amigos, su mujer y Pepo y las carcajadas fueron las principales protagonistas de la noche, sobre todo porque mi adorado amigo tuvo el detalle de hornearme un pastel de queso que se le quemó un poquito. Pobrecito, fue la botana de la noche con aquello de que el sabor a resistencia le dió un toque especial al pastel aunque la verdad es que no sabía para nada a quemado.
El domingo Pepo me llevó a desayunar a Coyoacán aunque no sé por qué si ese lugar ni me gusta, jajajaja... Y me dí un tremendo atracón de unas ricas enfrijoladas, jugo de naranja y cafecito de olla. Ese mismo día por la tarde me colé en una reunión de puros caballeros en el Salón Corona y sigo pensando en la posibilidad de volverme millonaria chantajéandolos con difundir todas las bromas y pláticas que escuché en esa mesa! 
El fin de semana del 19, el festejo se volvió doble porque es cumple de mi prima. Tenía tantos años sin poder compartir y festejar con ella nuestros cumples, que me divertí mucho echando chelita (otra vez) con ella y sus amigos. Solo íbamos un ratito y el ratito se corrió hasta las 4 de la mañana.
Al otro día, la cruda de la desvelada (porque claro que fue la desvelada) fue curada con un rico pozolito preparado por la abuela en honor a las cumpleañeras. Un día totalmente familiar, pero de esos que te dejan los mejores recuerdos. Hasta ese momento hubo pastel y fue muy divertido compartirlo con ella como cuando éramos niñas aunque se me olvidó pedir deseo por estar en el relajo.
Y así, entre festejos y carcajadas, reencuentros con grandes amigos, felicitaciones, toneladas de abrazos y buenos deseos es como se me ha ido Febrero. Qué lástima! Podría seguir enfiestada por unos fines de semana más sin ningún problema!