Mi SiLenCio...

¿Para qué grito?
Si ni el Eco me contesta....

Feliz Cumpleaños...

Hoy, hace tres años... aún estabas aquí... compartimos un pastel aunque en realidad ya no se te veían ganas de seguir... te sentaste en una orilla de la mesa a armar un juguete que todavía conservo y después te levantaste, te diste la media vuelta y ya no quisiste estar allí...

Creo que fue una de las últimas veces que te vi sonreir...

EsTás ahí???

Lo siento… no estaba planeado y no lo pude evitar… el shuffle del IPOD decidió durante mi camino a la oficina, que era momento de tocar esa canción e inevitablemente mientras los acordes tocaban y la voz entonaba las frases de letra, una lágrima me inundó y sin parpadear siquiera, resbaló a lo largo de mi mejilla dejando junto con su trayecto hasta mi cuello, una serie de recuerdos que fueron llenando mi cabeza con imágenes del ayer. Fue como si se hubiera abierto un viejo album fotográfico donde tu risa inundaba los pasillos de mi alma y tus ocurrencias me hacían querer retorcerte el cuello con mis propias manos.
Aún puedo oler el aroma de tu ropa y escucharte refunfuñar mientras dabas tu opinión sobre lo que la gente que veías en la televisión debería hacer. Puedo verte y escucharte defenderme con uñas y dientes de aquellos que querían hacerme daño.
También recuerdo que encontré tu agenda después de que te fuiste… estaba llena de letras deformes y palabras que sólo tú entendías… algo es seguro… eran números telefónicos y fechas de cumpleaños de toda la gente que querías y que no te amó lo suficiente para recordar que el 18 de septiembre, se celebra tu cumpleaños.
Ahora me gustaría saber si aún te acordarás de mí… si me habrás perdonado por haber sido tan estúpida para no reconocer lo importante que eres en mi vida y no decirte ni una sola vez lo mucho que te quiero.
Yo también me pregunto si te dará orgullo ver lo que soy, si me ayudarías a entender porque te fuiste y si volverías a tener la paciencia suficiente para decirme lo mal que me estoy portando…
Hay días en los que te pienso con más intensidad, sobre todo cuando vienes a visitarme en sueños y platicas conmigo o sigues siendo parte de mi vida cotidiana, donde el tiempo es relativo y no existen las despedidas.
Ojala pudiera tener la oportunidad de volver a escuchar tu voz o pudiera tener solo cinco minutos para abrazarte tan fuerte como mis brazos me lo permitieran. Ojala pudiera volver a ver tus enormes ojos oscuros y decirte a la cara lo mucho que te he extraño desde que te fuiste… Ojala estuvieras aquí…