ReSuRGiR...

Dicen que no se debe mirar hacia atrás ni para tomar vuelo… pero hoy en esta playa me gustaría caminar de espalda al viento y sentir como con su jugueteo me avienta hacia la cara el cabello.
Seguir el andar de ese cangrejo viejo que ha salido de su agujero para ver como se esconde el Sol al estar atardeciendo; dar todos los pasos que pueda de reversa hacia el futuro y contar cada una de las huellas que mis pies van marcando sobre la arena que se clava húmeda entre mis pies desnudos. Observar como las olas borran uno a uno mis pasos y sentir como el peso de mi corazón se va haciendo más ligero cada vez que la espuma los va desapareciendo…
Caminar hacia atrás kilómetros y kilómetros hasta que el Sol se canse de verme y le ceda su sitio a la Luna con su cielo estrellado para que me siga alumbrando y yo pueda seguir consciente del camino que vaya dejando. Permitirle a las lágrimas que caen de mis ojos por el andar desvanecido que se confundan y mezclen con las gotas de lluvia devolviéndole al océano un poco de todo el líquido que con el tiempo ha perdido.
Respirar hondo y tranquilo, dándole valor al alma para dirigir la reversa de mis pasos hacia la inmensidad del agua, sentir como mi cuerpo poco a poco se va hundiendo y mis sentidos y emociones lentamente se van perdiendo… Soltar todo el aire guardado de un golpe dejando salir con él la poca nostalgia que aún quedaba aquí adentro.
Rebotar bruscamente desde el fondo del Mar hasta tocar el azul del Cielo. Emerger del Mar caminando de frente a la Tierra con las emociones limpias, sintiendo el viento en la cara y ver desde ese escenario como el Sol otra vez esta saliendo y desde el horizonte brilla.



DesPerTanDo...

Detuve el paso de mis palabras por precaución… Las até con un nudo ciego y las guardé dentro de un cajón al que le eché llave para evitar que salieran tan molestas como se encontraban y terminaran por hacer mucho daño.
Ahora que lo pienso detenidamente, creo que no fue justo… No fue justo para ellas y no fue justo para mí porque durante muchos momentos tengo la necesidad de decir lo que siento y dejarlo salir. Además, qué caso tiene? Traté de volverlas precavidas y a mi alrededor nadie detuvo las suyas pensando si las mías podrían salir heridas.
Lo más triste es darse cuenta que también ellas, después del coma, quedaron un poco atrofiadas… que se sienten descontroladas y un poco desubicadas… que no saben por donde comenzar porque olvidaron como hablar, como expresar y como comunicarse con mi corazón y lo que les dicta en cada latido. Es como si por momentos mi corazón les hablara en un idioma distinto que no pueden descifrar y que jamás hubieran oído.
Supongo que como todo buen enfermo en recuperación, deberé tenerles paciencia… enseñarles a acomodarse y a darse a escuchar para que puedan volver a formar palabras. Reenseñarles el abecedario y dejarlas compartir momentos con mi corazón para que nuevamente puedan expresarse a cada latido. Darles espacio dentro de mis sueños, de mi lluvia y de mi tiempo.
Comenzar con palabras cortas que son parte de la vida… de cualquier vida… de mi vida… Color, Adorar, Risa, Atrapar, Canción, Ilusión, Calidez, Adentro, Caricia, Acompañar, Angel, Soñar, Acortar, Sonrisa, Amor, Sanar, Beso, Atracción, Cae… palabras sencillas que mis sentidos puedan recordar, percibir y sentir para que mi abecedario vuelva a imaginar y le de vida a todo aquello tan bello que me rodea y que me reafirma porque vale la pena respirar…